Ella bailaba los silencios al ritmo del tic-tac del reloj y del pum-pum de su corazón. Sus movimientos tenían algo hipnotizante, casi tanto como sus ojos mirándote mientras bailaba. Dando vueltas y meciéndose como si de un árbol a merced del viento se tratara. Abría la boca para murmurar o simplemente susurrar lo que sentía, cual grito más silencioso que sus bailes.
Solía caminar mirando al suelo, intentando pasar desapercibida para la gente que no merecía fijar su atención en algo tan grandioso. Aunque ella nunca vio lo majestuosa que era.
No te voy a mentir, la amaba a gritos que callaban al verla.
Era ese tipo de amor que sientes apenas una o dos veces en la vida. Mi estómago rugía como un león hambriento de mariposas y ella le alimentaba una y otra vez con su carne fresca.
La curva de su sonrisa era la luna creciente de mis días, y no había noche mía que no fuese iluminada por la lucecita de mi móvil avisándome de un nuevo mensaje. Simples palabras escritas que expresaban mucho más de lo que eran.
Ella asumía sus errores y cargaba con más pesares de los que la vida le otorgó al nacer. Mala suerte le llamaban, pero ambos sabíamos que la suerte no existía como tal y que estábamos rumbo a un destino incierto, guiados solo por nuestros pasos sobre un suelo que podía abrirse a tus pies y hacerte caer.
Mis días con ella parecían eternos, tanto como las tardes esperando a vernos.
Su habitación olía a flores exóticas y su cama se transformó en la nube que nos sostenía hasta que la noche acaecía. Hacer el amor con ella se convirtió en una odisea, y los lunares de su espalda se transformaron en las estrellas que guiaban mi navío por aguas bravas hasta puerto seguro.
La besé tantas veces que perdí la cuenta de cuando sus labios entrechocaban con los míos.
Nunca le prometí algo eterno como hacen todos. Sabía que nada dura eternamente.
Quizá ese fue mi error, no mentir en una promesa. No ilusionarme ni ilusionarle a ella.
Yo sabía que en toda historia llega un punto en el que cada uno sigue por su camino por separado, evitando mirar atrás donde este fue recorrido juntos.
Ahora ella sigue bailando los silencios a ritmo de su corazón juntado con corazones ajenos al mío. Sigue sonriendo al vacío mientras observa a la gente pasar. Su media luna de boca será la luna para otros como en un momento fue mía.
Y yo, a las noches, espero con ansia la luz del mensaje. Pero no hay luz, todo es negro. Y entonces me pido a mí mismo dormir sin recordar. Y me aconsejo no soñar con ella, pero mi mente evade esos pensamientos.
Entonces, cada noche, una muchacha se refleja en mis sueños. No habla ni dice nada. Solo baila. Sin parar. Se mueve en silencio guiada por los latidos de su corazón acompasados al mío. Y, en esas fantasías, mi noche tiene una luna con su nombre. Y un cielo de lunares. Yo pido que esos sueños no se acaben y sean eternos, pero vuelvo a la realidad para verlo todo negro.
Solo queda en mi mente el recuerdo de una chica que baila los silencios.
Te encuentras en un bosque, pero no en uno cualquiera. Esto es un Bosque de palabras, escritas a mano por personas como tú y como yo. Cuidado con perderos en este laberinto sin principio ni final, pues cada palabras, cada historia narra algo nuevo e innovador que te absorberá cada instante. Bienvenidos al Bosque de palabras.
jueves, 5 de marzo de 2015
domingo, 1 de marzo de 2015
La chica de los ojos llorosos.
La chica de los ojos llorosos iba a mi clase. Se sentaba tres sillas para atrás y una a la derecha de donde me situaba yo. En ese marginal lugar al lado de la pared.
Nunca la miré. Jamás vi que alguien la mirase.
Pasaba desapercibida fuese donde fuese, hiciese lo que hiciese.
No participaba en clase ni se levantaba de su sitio cuando todos lo hacían. Y aún así nadie parecía fijarse en ella.
Solía escribir en silencio sobre un cuaderno de tapas duras. Nunca sonreía. Jamás de los jamases hablaba. Solo se oía salir el sonido del bolígrafo con el papel salir de donde ella se situaba. Ni siquiera parecía respirar.
Quizás tenía miedo.
A algo.
O quizá era demasiado niña todavía.
Y temía a monstruos que no existían, o lo hacían escondidos entre nosotros, hablándonos para camelarnos y después comernos.
Muchas veces me daba pena.
Cuando caminaba por el patio del instituto, lo hacía sola. Mirando el suelo. Procurando volverse gris, una sombra de sí misma. Pidiendo silenciosamente no existir.
Cuando le daban balonazos levantaba la mirada y observaba a su oponente unos microsegundos antes de bajar la mirada de nuevo.
Una vez yo fui su oponente.
Le dí sin querer. solo se me escapó el balón. Lo juro sobre todas las cosas. Nunca quise hacerla daño.
La pelota rebotó en su cabeza y cuando levantó la mirada me fijé en que sus ojos no reflejaron ira. No reflejaron nada. Estaban vacíos. Casi tanto como vacía estaba ella.
Y sus labios pronunciaron una frase ante mí.
Un "lo siento mucho" demasiado silencioso resbaló de su boca hasta llegar al suelo y fundirse entre tanta porquería.
No comprendí a qué vino esa disculpa. Creo que ni ella lo supo.
Y yo, ingenuo de mí, no me atreví a preguntárselo.
Un día esa chica no volvió a clase. Se cambió de instituto, eso nos dijeron.
O eso nos hicieron creer.
Sinceramente, espero que fuese así y que no le hubiese pasado nada malo.
No me acuerdo de su nombre, y eso que hace menos de un año venía a clase conmigo y se sentaba allá donde nadie mira.
O donde se cree que nadie mira.
Me arrepiento de ello.
Oh, sí. La chica de los ojos llorosos y vacíos que nunca significó nada para nadie, al desaparecer dejó un hueco en mí.
Y eso que solo hablé con ella una vez.
Y nunca la mire en clase.
Y jamás me atreví a hacerlo.
Nunca la miré. Jamás vi que alguien la mirase.
Pasaba desapercibida fuese donde fuese, hiciese lo que hiciese.
No participaba en clase ni se levantaba de su sitio cuando todos lo hacían. Y aún así nadie parecía fijarse en ella.
Solía escribir en silencio sobre un cuaderno de tapas duras. Nunca sonreía. Jamás de los jamases hablaba. Solo se oía salir el sonido del bolígrafo con el papel salir de donde ella se situaba. Ni siquiera parecía respirar.
Quizás tenía miedo.
A algo.
O quizá era demasiado niña todavía.
Y temía a monstruos que no existían, o lo hacían escondidos entre nosotros, hablándonos para camelarnos y después comernos.
Muchas veces me daba pena.
Cuando caminaba por el patio del instituto, lo hacía sola. Mirando el suelo. Procurando volverse gris, una sombra de sí misma. Pidiendo silenciosamente no existir.
Cuando le daban balonazos levantaba la mirada y observaba a su oponente unos microsegundos antes de bajar la mirada de nuevo.
Una vez yo fui su oponente.
Le dí sin querer. solo se me escapó el balón. Lo juro sobre todas las cosas. Nunca quise hacerla daño.
La pelota rebotó en su cabeza y cuando levantó la mirada me fijé en que sus ojos no reflejaron ira. No reflejaron nada. Estaban vacíos. Casi tanto como vacía estaba ella.
Y sus labios pronunciaron una frase ante mí.
Un "lo siento mucho" demasiado silencioso resbaló de su boca hasta llegar al suelo y fundirse entre tanta porquería.
No comprendí a qué vino esa disculpa. Creo que ni ella lo supo.
Y yo, ingenuo de mí, no me atreví a preguntárselo.
Un día esa chica no volvió a clase. Se cambió de instituto, eso nos dijeron.
O eso nos hicieron creer.
Sinceramente, espero que fuese así y que no le hubiese pasado nada malo.
No me acuerdo de su nombre, y eso que hace menos de un año venía a clase conmigo y se sentaba allá donde nadie mira.
O donde se cree que nadie mira.
Me arrepiento de ello.
Oh, sí. La chica de los ojos llorosos y vacíos que nunca significó nada para nadie, al desaparecer dejó un hueco en mí.
Y eso que solo hablé con ella una vez.
Y nunca la mire en clase.
Y jamás me atreví a hacerlo.
jueves, 5 de febrero de 2015
Ser o no ser.
Miro lo que fuimos y lo que seremos. Intento cerrar los ojos y no pensar en ello pero me veo incapaz.
Me convertí en el viento que sopla tu oído esas noches que parecen eternas. En la lluvia que cae sobre tu pelo, haciendo que se ensucie y se enrede un poquito más.
Fui, soy y seré un tatuaje vacío grabado en tu corazón a fuego.
A más no llego.
Tras mucho tiempo viviendo entre campos de algodón y alimentándonos a base de nuestras sonrisas, estas se acabaron entre nosotros. Y como dos personas que se unieron, casi por error o confusión, fuimos arrancados del otro para continuar por distintos caminos.
Nos convertimos en un árbol cuyas ramas entrechocan entre sí.
Me siento extraña, quién sabe por qué estoy así. Quizá sea por todo lo que me rodea haciéndome ver que sigues aquí pero sin mí, quizá sea por las canciones cuyo significado se perdieron en la nada.
Puede que sea por las miradas reflejadas en imágenes que paralizaron el tiempo en su mejor momento.
Al final, somos algo que no fuimos ni seremos. Fuimos algo que se perdió hace tiempo, y seremos todo lo que queramos ser, pero separados.
Creo que te sigo queriendo. Un poco, quizá ni eso. ¿Fue algo real ese sueño que ahora me parece tan lejano? ¿Lo fue de verdad? Algún día lo sabremos.
Lo que puedo asegurarte, es que lo que fuimos no lo somos ni seremos, porque fue algo único y mágico. Algo efímero y bello.
Demasiado bonito para ser contado, demasiado triste para ser recordado.
Al final saco a conclusión que fuimos, somos y seremos algo eterno a la vez que acabado.
Ojalá esté equivocada.
Me convertí en el viento que sopla tu oído esas noches que parecen eternas. En la lluvia que cae sobre tu pelo, haciendo que se ensucie y se enrede un poquito más.
Fui, soy y seré un tatuaje vacío grabado en tu corazón a fuego.
A más no llego.
Tras mucho tiempo viviendo entre campos de algodón y alimentándonos a base de nuestras sonrisas, estas se acabaron entre nosotros. Y como dos personas que se unieron, casi por error o confusión, fuimos arrancados del otro para continuar por distintos caminos.
Nos convertimos en un árbol cuyas ramas entrechocan entre sí.
Me siento extraña, quién sabe por qué estoy así. Quizá sea por todo lo que me rodea haciéndome ver que sigues aquí pero sin mí, quizá sea por las canciones cuyo significado se perdieron en la nada.
Puede que sea por las miradas reflejadas en imágenes que paralizaron el tiempo en su mejor momento.
Al final, somos algo que no fuimos ni seremos. Fuimos algo que se perdió hace tiempo, y seremos todo lo que queramos ser, pero separados.
Creo que te sigo queriendo. Un poco, quizá ni eso. ¿Fue algo real ese sueño que ahora me parece tan lejano? ¿Lo fue de verdad? Algún día lo sabremos.
Lo que puedo asegurarte, es que lo que fuimos no lo somos ni seremos, porque fue algo único y mágico. Algo efímero y bello.
Demasiado bonito para ser contado, demasiado triste para ser recordado.
Al final saco a conclusión que fuimos, somos y seremos algo eterno a la vez que acabado.
Ojalá esté equivocada.
sábado, 10 de enero de 2015
Mi profunda oscuridad.
Escribo mis memorias desde este lugar sin nombre.
No veo la luz al final del túnel. Solo veo noche. Noche negra. Como esa en la que se esconden los monstruos, aunque esta vez no son monstruos lo que temo.
Todo está oscuro. Oscuridad que penetra en mis ojos, pasando por mis venas hasta llegar a mi corazón. Un corazón que dejó de latir hace tiempo. Está muerto, como todo lo que me rodea.
No me gusta esta oscuridad. Produce una sensación extraña a la vez que reconfortable. Quiero dormir.
Cerrar los ojos.
Acurrucarme en el suelo o lo que creo que lo es.
He tocado fondo muchas veces. Y lo único que he aprendido de ello es que no existe un tal fondo y que siempre puedes caer más.
Odio esta sensación de vacío. Eso de no tener un motivo para seguir, para luchar y avanzar.
Posiblemente pronto ya deje de tener esa sensación. Probablemente lo dé todo por acabado y vea al fin la luz de la que todos hemos oído hablar.
Pero ahora mismo, estoy escribiendo esto y esperando que alguna vez lo leas tú. No creo que sea capaz de vivir a oscuras mucho más.
Nadie es capaz de vivir sin luz y yo ya llevo haciéndolo demasiado tiempo.
No puedo más. Creo que esto es un adiós.
A quien lo lea, si es que lo lee alguien, solo quiero que sepa que soy un cobarde incapaz de enfrentarme a los monstruos que acechan de entre las sombras. Y sé que cuando tú estés aquí, en este mismo lugar y leas estas palabras pensarás lo mismo de mí. Pero yo sé que tú eres más fuerte de lo que he sido yo nunca. Sé que podrás con todo esto.
A veces oigo a la muerte. Me llama desde la zona más profunda de mi interior. Quiere apoderarse de mi alma ya desgastada. Yo me alejo de ella o hago oídos sordos, pero cada vez se va acercando más. A veces llega a susurrar en mi oído, con una voz profunda: “ven conmigo”.
Tengo sueño, mucho.
Creo que ya va siendo hora de dormir.
Será lo mejor para todos.
Y para mí.
Cierro los ojos despacio, paso de ver la oscuridad a sentirla.
Silencio.
Tranquilidad.
Y, de golpe, un haz de luz ilumina todo lo negro.
Ahí está.
Es muy cálida y tan bonita que soy incapaz de describirla.
Me voy hacia ella. Despacio. Sin temores ni miedos.
Al fin, salgo de la oscuridad en la que me he convertido. Soy yo otra vez de nuevo. Vuelvo a ser feliz.
No veo la luz al final del túnel. Solo veo noche. Noche negra. Como esa en la que se esconden los monstruos, aunque esta vez no son monstruos lo que temo.
Todo está oscuro. Oscuridad que penetra en mis ojos, pasando por mis venas hasta llegar a mi corazón. Un corazón que dejó de latir hace tiempo. Está muerto, como todo lo que me rodea.
No me gusta esta oscuridad. Produce una sensación extraña a la vez que reconfortable. Quiero dormir.
Cerrar los ojos.
Acurrucarme en el suelo o lo que creo que lo es.
He tocado fondo muchas veces. Y lo único que he aprendido de ello es que no existe un tal fondo y que siempre puedes caer más.
Odio esta sensación de vacío. Eso de no tener un motivo para seguir, para luchar y avanzar.
Posiblemente pronto ya deje de tener esa sensación. Probablemente lo dé todo por acabado y vea al fin la luz de la que todos hemos oído hablar.
Pero ahora mismo, estoy escribiendo esto y esperando que alguna vez lo leas tú. No creo que sea capaz de vivir a oscuras mucho más.
Nadie es capaz de vivir sin luz y yo ya llevo haciéndolo demasiado tiempo.
No puedo más. Creo que esto es un adiós.
A quien lo lea, si es que lo lee alguien, solo quiero que sepa que soy un cobarde incapaz de enfrentarme a los monstruos que acechan de entre las sombras. Y sé que cuando tú estés aquí, en este mismo lugar y leas estas palabras pensarás lo mismo de mí. Pero yo sé que tú eres más fuerte de lo que he sido yo nunca. Sé que podrás con todo esto.
A veces oigo a la muerte. Me llama desde la zona más profunda de mi interior. Quiere apoderarse de mi alma ya desgastada. Yo me alejo de ella o hago oídos sordos, pero cada vez se va acercando más. A veces llega a susurrar en mi oído, con una voz profunda: “ven conmigo”.
Tengo sueño, mucho.
Creo que ya va siendo hora de dormir.
Será lo mejor para todos.
Y para mí.
Cierro los ojos despacio, paso de ver la oscuridad a sentirla.
Silencio.
Tranquilidad.
Y, de golpe, un haz de luz ilumina todo lo negro.
Ahí está.
Es muy cálida y tan bonita que soy incapaz de describirla.
Me voy hacia ella. Despacio. Sin temores ni miedos.
Al fin, salgo de la oscuridad en la que me he convertido. Soy yo otra vez de nuevo. Vuelvo a ser feliz.
viernes, 3 de octubre de 2014
La Luna
La Luna a veces se oculta entre la negra oscuridad.
Desaparece tras una nube gris y turbia. Le gusta esconderse. Huir de lo que pasa ante sus ojos.
Esta noche no hay luna. Se escabulló en la negrura. Como
nosotros nos escondemos en ciudades con mugre y basura.
¿Qué será lo siguiente que ocurra esta noche? ¿Qué pasará?
Quizás un asesino ande suelto, ocultándose entre las sombras.
Escondiéndose en una esquina, huyendo de la luz. Esperando a
su próxima víctima, la cual posiblemente sea esa jovencita taconeada que vuelva
a casa del trabajo. La chica que acaba de empezar a trabajar como secretaria en
una famosa empresa. La joven que no vigila sus espaldas pues cree tener el
mundo a sus pies. La muchacha que ignora lo que ocurrirá en unos segundos después…
Al lado de un puente pasa una pareja, cogidos de la mano. La
“clásica” pareja en la que él le promete cambiar una y otra vez mientras ella se inventa historias en su
cabeza para poder sobrevivir una noche más, imaginándose lo que sería vivir sin
esa violencia en su hogar. Lleva más de 1000 noches recreándose la misma
historia con final feliz. ¿Qué más dará que se la recree una vez más? En su imaginación
siempre podrá ser feliz. Mientras no le falle alguna noche, podrá aguantar.
Y una mujer, santa por el día, de las que acuden a misa los
domingos con trajes color tierra y labios rojizos para rogarle a Dios por una
vida digna en el más allá, noches como esta te la encuentras en un callejón sin
salida, ofreciendo su cuerpo ya decaído por un par de billetes que acabarán mal
parados en alcohol y drogas. Ella sabe lo que se hace, sabe que es un inicio
sin final. Pero no tiene a nadie que le pueda parar lo pies y la pueda ayudar
como necesita.
Lo curioso es que, una calle más allá, paseas tú en la
oscuridad y la negrura, mirando al cielo.
Ignorando lo que ocurre.
Preguntándote por qué en una noche tan “perfecta”no hay
luna.
domingo, 7 de septiembre de 2014
Reseña de: Luz, réquiem por un skinhead
Título: Luz, réquiem por un skinhead
Autor: Lars W. Jacobson
Editorial: -
Páginas: 168
Portada y sinopsis:
Portada y sinopsis:

Opinión personal:
Esta novela no es la típica novela que e encuentras en una librería y te habla de bandas callejeras retratándote lo malas y crueles que son. Este libro tampoco habla de psicología ni nada de eso.
Yo me esperaba a un chico nazi (Espero que el autor no me mate por pensar antes de leerla que Luz era un chico jajaja) que oh es malo y oh se enamora y oh final feliz.
No me esperaba que Luz fuese una chica a la que le coges cariño y afecto. Además no consigues llegar a odiar a ninguno de los protagonistas por matar y pegar gente. Llegas a tener compasión, porque ellos han acabado así debido a unos motivos lógicamente comprensibles.
Los personajes están perfectamente creados con, lo que se puede llegar a llamar maestría. El lugar es una ciudad cualquiera como en las que vivimos todos nosotros. No una ciudad pobre de un país pobre ni nada de eso.
Es más, lo que ocurre en esta novela puede llegar a haber pasado en la realidad, puede estar pasando ahora mismo.
No voy a contar más de la historia porque os acabaría contándoos todo, prefiero que la leáis, puesto que la lectura se hace rápida y entretenida.
Eso sí, os aviso de que hay muchas escenas de sexo y violencia. Así que si te da asquito o no te gusta leer como alguien asesina o prende fuego a otra persona, con su completa descripción, no leas este libro.
Pero si en cambio quieres leer un libro fuera de lo común, buscan una reseña que se salga de lo normal y aburrido y además quieres replantearte algunas cosas sobre los que cometen abominaciones por querer "una raza pura" este es tu libro.
Va en serio, ¿A qué esperáis?
Le doy 5/5 por su originalidad y destreza narrativa.
martes, 2 de septiembre de 2014
Reseña de La baronesa
Título: La Baronesa
Autor: Ralph Barby
Editorial: Alberto Santos
Páginas: 292
Portada y sinopsis:
Tiene la belleza de una diosa.
Las mujeres la miran con recelo y lo hombres la desean hasta la locura.
Desbanca y domina a cuantos se le acercan y se deshace de quienes se oponen a sus deseos.
Se convertirá en una rica heredera y se hará con el control de una multinacional farmacéutica.
Todo para llevar a cabo su plan.
Un plan calculado con precisión que la convertirá no solo en la mujer más poderosa de la Tierra, sino en la más temida.
Es la heredera del poder de la oscuridad que durante siglos ha permanecido escondido
En la inmortal novia de las tinieblas.
En la reina de la noche y de la sangre.
En la soberana de los vampiros.
Opinión personal:
Cuando me leí este libro me esperaba una verdadera historia de terror que me provocase insomnio aunque fuese sólo un día, pero en cambio me encontré con "esto".
Puso el mundo a sus pies para abrazar el poder de la oscuridad.
La Barones nació en Barcelona, de familia bávara huyendo del nazismo.Tiene la belleza de una diosa.
Las mujeres la miran con recelo y lo hombres la desean hasta la locura.
Desbanca y domina a cuantos se le acercan y se deshace de quienes se oponen a sus deseos.
Se convertirá en una rica heredera y se hará con el control de una multinacional farmacéutica.
Todo para llevar a cabo su plan.
Un plan calculado con precisión que la convertirá no solo en la mujer más poderosa de la Tierra, sino en la más temida.
Es la heredera del poder de la oscuridad que durante siglos ha permanecido escondido
En la inmortal novia de las tinieblas.
En la reina de la noche y de la sangre.
En la soberana de los vampiros.
Opinión personal:
Cuando me leí este libro me esperaba una verdadera historia de terror que me provocase insomnio aunque fuese sólo un día, pero en cambio me encontré con "esto".
Esta novela es muy descriptiva. Y no me refiero a que es como los libros históricos que me suelo leer, que describen todo lo que pasa y dan adjetivos para que tú te involucres en la historia, sino que comete el fallo garrafal de pasarse con la descripción. Pongo un ejemplo que se encuentra en la segunda página:
"-Sí, allí voy -Respondió mientras devolvía la cartera de piel negra a la guantera.
-Entonces, sígame, caballero, es un placer haberle conocido -Le saludó con un toque de su mano plana al protector facial de policarbonato del casco policial."
Como se aprecia fácilmente, usa demasiados adjetivos para describir algo que no importa ni llama la atención en la historia. Si dijésemos que esto solo ocurre unas pocas veces a lo largo de la historia podría comprenderlo, pero ocurre en toda la novela, lo que hace muy pesado leerla ya que a veces el autor usa un párrafo para contar una cosa que fácilmente habría ocupado dos o tres líneas.
Es como si quisiese meter relleno a la historia para hacerla más larga pero eso hiciese que la historia perdiese completamente el interés.
Pasemos al segundo fallo que he apreciado, que es usar el nombre completo y apellidos de cada uno de los personajes una y otra y otra vez.
Esto hizo que cuando empecé a leerla me aburriese interminablemente, además de que la trama no la veo tan interesante como aparenta en la sinopsis.
Si pensáis que es cosa mía o algo estáis equivocados.
Tras acabarme esta novela tan pesada se la dejé a un amigo escritor, CatBlack, para que la leyese, puesto que él lee mucho sobre vampiros y sobrenatural.
Él encontró más fallos todavía, puesto que se conoce la historia del origen de los vampiros. Ya sabéis, lo de que vienen de Rumanía (Acordaros de Drácula) y países del este de Europa y que se les asesinaba clavándoles una estaca en el corazón.
Pues en esta novela el autor se pasa por el forro la historia de los vampiros creando la suya propia que no tiene nada que ver con la original.
Para acabar, digo que esta novela dudo que le guste a alguien a menos que ame los adjetivos y párrafos que no llevan a ninguna parte. Pero bueno, si queréis leerlo podéis dejarme un comentario sobre qué os a parecido y eso.
Le doy 1/5 puntos
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